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Adios al último semáforo con bombillas incandescentes de Madrid

Las cosas se pueden ver desde muchos puntos de vista: desde el que domina la nostalgia, pero también con la mirada puesta en el futuro. Por eso, la noticia de la desaparición del último semáforo con luces “de toda la vida” en Madrid supone un adios a una época y la bienvenida definitiva a otra en la que priman el ahorro y la eficiencia. Aunque no podamos evitar una lagrimilla por esos tiempos pasados que se escapan sin remedio.

Su ubicación no puede ser más emblemática: cruce del Paseo de la Castellana con la Plaza de Emilio Castelar. Y ni siquiera utiliza bombillas incandescentes en todas las luces; sólo en el disco ámbar, pero es el último mohicano de los semáforos de Madrid. Porque el consistorio capitalino tiene previsto concluir la semana que viene la sustitución de las lámparas incandescentes por tecnología LED en toda la red uraba de señales luminosas que regulan el tráfico.

Foto cortesía El Mundo.
Foto cortesía El Mundo.

En total, en los últimos meses se ha procedido a invertir una cantidad cercana a los cinco millones de euros para renovar el parque de focos madrileños, lo que se traducirá en una reducción de la factura eléctrica municipal de más de un 50%, pasando de los 4,8 millones anuales a menos de 2,3.

Asimismo, los puntos de luz de bajo consumo permitirán un ahorro energético de 17.002 megavatios/hora al año; lo que viene a ser la energía necesaria para abastecer 5.000 viviendas durante todo un año.

Y un dato a tener en cuenta, tal y como explica Diego Sanjuanbenito, responsable del área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid: “Las lámparas LED resultan inicialmente más costosas que las antiguas de incandescencia, en torno a 3,5 veces más, por el mayor importe de los focos y debido a la adaptación que necesita el regulador. No obstante, presentan mejores ventajas tecnológicas, energéticas y de mantenimiento“.

¿De qué ventajas habla Diego Sanjuanbenito? Ahí van unas cuantas:

· “La tecnología LED elimina el efecto ‘fantasma‘, la sensación visual de la  lámpara encendida que se produce cuando la luz solar incide directamente sobre algunos de los discos”.

· “Estos focos son mucho más eficientes, ya que consiguen una mayor luminosidad con un menor consumo energético –15 vatios frente a los 70 de las bombillas clásicas-, y por tanto un ahorro en la facturación del consumo eléctrico”.

· “Según los fabricantes, las bombillas de bajo consumo duran diez veces más que las incandescentes. Y en caso de fallo, si se funde un diodo LED, se pierde sólo un 0,5% de luminosidad frente a la interrupción del funcionamiento del semáforo si se fundía la luz incandescente. Y cada uno de esos focos tiene entre 60 y 80 diodos”.

· “Y por último, los costes de mantenimiento también son menores, ya que se produce un menor número de averías tanto en la instalación como en las lámparas”.

Las luces LED. Para qué dar más explicaciones, ¿verdad?

FUENTE: El Mundo.

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