Actualidad·Historias

¿Te vienes a La Vera? ¡Coge tu AC y recórrela!

En menoswatios sentimos predilección por todos vosotros, pero especialmente por los caravaneros. Por eso os invitamos a conocer una preciosa tierra, la comarca cacereña de La Vera, en la que podréis adentraros si queréis y conocer inmensas maravillas de la naturaleza… y alguna que otra curiosidad histórica.

De ella se han cantado y contado maravillas desde hace siglos. Que si los Campos Elíseos se ubicaron en estas tierras, que fue el lugar elegido por el gran emperador Carlos V  para poner fin a sus días en este mundo… Julio Caro Baroja, Lope de Vega, Vélez de Guevara o Flores del Manzano, entre otros, han relatado sus excelencias en ensayos, leyendas y obras de tratro. Y eso es La Vera de Cáceres. Allá, “a legua y media de Garganta, cinco leguas de Plasencia; habitaba una serrana alta rubia y sandunguera“. La Serrana de La vera. Entre otras leyendas a la que volveremos después.

La Vera es naturaleza, pueblos con un encanto hasta decir basta, buena comida y mejor gente. En muchos de ellos –Valverde de la Vera, Villanueva de la Vera, Jarandilla de la Vera–  encontraréis aparcamientos habilitados ex profeso para dejar vuestra caravana o AC y adentraros en sus calles y callejuelas; trazados declarados conjuntos históricos-artísticos que surcan regueros de agua procedente de la cercana Sierra de Gredos. Una maravilla para los sentidos y que no debéis perderos, así que si tenéis previsto pasar unos días a bordo de vuestro vehículo, éste es el destino que estábais buscando.

Porque no sólo de urbanismo vive el hombre. La Sierra de Gredos, que resguarda los pueblos que conforman la comarca de La Vera, a la que regala un clima templado en invierno y suave en verano, tirando a un poco de calor en las horas centrales del día, se derrama en forma de gargantas -más de cuarenta- que conforman grandes pozas y charcos habilitados para el baño de turistas y lugareños. Un baño en cualquiera de ellas reconforta, da energías y ofrece una experiencia difícil de olvidar. Porque La Vera es agua. Su paraíso.

Pero antes hablábamos de historias y leyendas, y de eso La Vera va servida. La Serrana de Garganta, una ojimorena de larga y rubia melena que, despechada por un amor, armó la marimorena trajinándose y llevándose por delante a todo aquel desdichado que se aventuraba a pasar la  noche con ella; el cementerio de soldados alemanes, todos ellos fallecidos entre la primera y segunda guerra mundial cerca de la Península Ibérica, y emplazado en la carretera de Cuacos de Yuste a Garganta la Olla:

Por cierto, cementario ubicado a un centenar de metros de la última morada del césar de los césares medievales, el gran Emperador Carlos V… Porque La Vera es una tierra de leyendas. Eternas e inmutables. Como lo es esta hermosa tierra.

Eso sí, si vais a La Vera… Comed. Bebed, disfrutad. De sus migas extremeñas, de sus calderetas aderezadas con el maravillos pimentón que se estila por estas tierras, de sus vinos de pitarra, de sus dulces –floretas, crispiños, perrunillas, sobás…-.

Eso es La Vera. Lo que descubriréis. Lo que os encantará.

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